
No limitan las ataduras sino las cadenas que tienden eslabones en la mente.
Estos, partidos por la Mano que intuye, disciplina, instruye pero, sobre todo, Inspira, hace que las cuerdas se vuelvan alas… Alas que permiten volar hasta el infinito de mil sensaciones que se sienten en la piel y más allá de ella.
Azul de Magdalia
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Agradecida por la visita y por el tiempo que me haya sido dedicado.